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Hombro y lesión medular

“Si no puedes volar, corre;
si no puedes correr, camina;
si no puedes caminar, gatea…
Pero has lo que hagas, siempre sigue hacia adelante”
                                                                                                                            Martin Luther King

 

El dolor de miembro superior es el síntoma que más prevalece en la disfunción física de pacientes con lesión medular ( Subbarao JV,  et al. 1995/98;  Sie IH, et al. 1992). Está asociado con niveles bajos de calidad de vida y de actividad física (Gutierrez DD, et al. 2007).

La causa más común de dolor en el hombro es el síndrome de compresión subacromial que causa la inflamación y la degeneración de la bursa y los tendones. (Harrison AK, Flatow EL. 2011). Estudios científicos más recientes (Alm et al. 2008) reflejan la alta prevalencia de dolor de hombro desde el momento en empezar a utilizar la silla de ruedas (más de la mitad), y un grandísimo porcentaje de padecimiento crónico (hasta un 91% de los explorados).

La etiología de la compresión subacromial no es totalmente clara. Y, aunque en cuanto al tiempo de aparición, los datos de las investigaciones son controvertidos… estos datos nos deberían obligar a la reflexión sobre los entrenamientos con lesionados medulares.
Si trabajamos con este perfil, creo que deberíamos cuidar muy mucho sus hombros, pues son el motor de su día a día.

Los requerimientos a nivel muscular habituales de un paciente con paraplejia son:

  • Locomoción con silla de ruedas.
  • Empujar con las manos para liberar la presión sobre los isquiones.
  • Realizar transferencias a innumerables lugares.
    (Mulroy SJ, et al. 1996; extraído de Serra Añó, MP; 2001)

Algunos de los músculos que hacen estos esfuerzos emplean menos de un 15% de su fuerza máxima, pero no sucede igual con todos…

Elevación del peso corporal:

  • 58% de la capacidad máxima del gran dorsal seguido del pectoral mayor.

-Propulsión de la silla: 

  • 67% del supraespinoso, seguido del pectoral mayor en la fase de empuje.
  • 67% del trapecio medio y subescapular en la recuperación.

-Transferencias corporales: 

  • Pectoral mayor y serrato anterior, con ayuda de dorsal ancho y deltoides anterior.

Ahora, sabiendo los movimientos más habituales (muy necesarios), los músculos implicados, y la importancia que tiene los hombros para todo el mundo, y en especial para una persona con lesión medular, os propongo unas cuantas pautas y unos ejercicios para cuidarlos todo lo que podamos… Eso sí, siempre personalizando con cada uno,  pues no todos somos iguales ni tenemos las mismas exigencias en nuestro día a día.

Recomendaciones añadidas a las del anterior post:

  • Probablemente solo realizar ejercicios de rotadores externos
  • Incidir en los ejercicios de tracción y retropulsión más que en empuje y antepulsión (aunque sí los utilizamos para la movilidad)
  • Incluir ejercicios de liberación de pectoral mayor y menor en las rutinas
  • Conciencia escapular y torácica en todos los movimientos ejecutados (sobre todo por el sobre uso del trapecio)
  • Darle la importancia a los ejercicios de fuerza teniendo en cuenta que lo que queremos es fortalecer músculos muy pequeñitos (que prevalezca la conciencia y la técnica sobre el peso utilizado, para potenciar más a los estabilizadores que a los grandes de la cintura escapular)
  • Primar el trabajo de fuerza por encima del de estabilización, colocándose en un lugar cómodo y estable,
  • Limitar  las acciones que disminuyan el espacio subacromial (en abducción, flexión de hombro y rotación interna del húmero) de una forma directa o secundaria, para no empeorar la situación.

 

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2017-06-20T21:03:24+00:00 12 Mayo, 2017|Discapacidad, Entrenamiento|Sin comentarios